
Tras la celebración del 2º Congreso DNFE³ (Barcelona, noviembre de 2025), coorganizado con KIMbcn y con la participación de un amplio ecosistema de empresas, entidades tecnológicas y agentes del territorio, damos un paso más y lanzamos una Declaración Conjunta que refuerza el compromiso colectivo con una Transición Energética Justa, Descarbonizada e Innovadora.
Esta declaración parte de la constatación de que, pese a los avances globales, la transición energética todavía no avanza al ritmo necesario, y que es imprescindible impulsar respuestas coordinadas, medibles y verificables desde los territorios, en colaboración público-privada.
La Declaración recoge 9 compromisos y líneas de acción esenciales para acelerar el cambio:
Garantizar un acceso seguro y asequible a la energía verde, asegurando que la transición no deje territorios ni sectores atrás, combinando sostenibilidad, seguridad de suministro y justicia social.
Reforzar el compromiso público y privado con una transición orientada explícitamente a la reducción estructural de emisiones y al incremento de la resiliencia del sistema.
Acelerar el despliegue de renovables con velocidad, estabilidad regulatoria y legitimidad social, potenciando la participación local y una nueva planificación territorial basada en evidencias.
Avanzar hacia un modelo industrial europeo verde, incorporando almacenamiento energético, electrificación de procesos, hidrógeno bajo en carbono, captura y uso de CO₂, y gestión estratégica de materiales críticos.
Alinear el sistema financiero con los objetivos climáticos, reforzando el apoyo a proyectos que reduzcan emisiones reales, especialmente en demostración y escalado industrial, e impulsando start-ups deep tech.
Reconocer tecnologías clave para la descarbonización, como la fusión nuclear, nuevos materiales, computación avanzada, digitalización, robótica e IA aplicada de forma ética y transparente.
Consolidar un ecosistema local con vocación internacional, capaz de operar en redes europeas y globales, apoyando start-ups, transferencia tecnológica y sandboxes regulatorios abiertos.
Fortalecer una gobernanza multinivel, con participación activa y coordinada de municipios, regiones, reguladores, operadores y empresas, evitando fragmentaciones normativas.
Integrar los límites físicos y ecológicos del territorio en todas las decisiones: uso del suelo, agua, minerales y biodiversidad deben formar parte de la estrategia para asegurar resiliencia a largo plazo.
La Declaración concluye que la transición energética y la descarbonización no son solo un reto tecnológico, sino una transformación colectiva económica y social, que exige corresponsabilidad, equidad y visión estratégica.
Consulta la declaración conjunta completa: